viernes, 5 de abril de 2013

El primer pasajero


Al crecer en los ochentas me tocó ver una cantidad considerable de malas películas de terror, algunas se volvieron clásicas y de culto y otras pasaron sin pena ni gloria. Los directores debían encontrar maneras de asustar al público sin depender del maquillaje y los efectos especiales que en esa época eran un tanto deficientes.
En muchas películas la fórmula típica era crear suspenso con una escena de relativa calma en la que la música nos avisa que todo está a punto de cambiar. Aunque sabíamos que en cualquier momento saldría el monstruo/asesino/fantasma/mutante siempre nos daba un buen susto.
Otra fórmula muy empleada en ese tipo de películas que puede disimular la falta de producción es la obscuridad. He visto infinidad de películas de terror con escenas tan obscuras que es difícil ver lo que sucede. En ocasiones no tenemos ni idea de lo que sucede pero se aprecian ciertos movimientos y se escuchan gritos. Por instantes vemos sombras y texturas que dan la idea de una lucha y aunque seguimos sin saber qué está pasando es suficiente para comprender que es algo malo y que los protagonistas están en peligro.
Una franquicia que se valió mucho de este recurso es Alien, estas películas de ciencia ficción de terror nos emocionaron y dieron pesadillas por igual. El interior frío y estéril de la nave espacial fue el escenario perfecto para el temor y la paranoia que se iba apoderando de los tripulantes ante la amenaza de un pasajero desconocido. Los pasillos obscuros con cables chispeantes que permitían ver sombras desplazándose rápidamente nos ponían los nervios de punta.
Después de una buena dosis de suspenso y escenas demasiado oscuras para ver bien al octavo pasajero nuestra paciencia fue recompensada con uno de los mejores diseños de extraterrestres. El escultor y pintor surrealista H.R. Giger fue el encargado de crear a Alien, su estética posee una aterradora belleza, muestra de la genialidad con la que diseña sets de filmación. Sus criaturas biomecánicas son reflejo de los más obscuros rincones de su mente, algo que él admite orgullosamente.
Sus creaciones provocan reacciones extremas, hay quienes las encuentran horribles y enfermizas pero otros las consideran eróticas e hipnóticas. Las películas de la serie Alien quizás no hubieran sido tan exitosas de no contar con los diseños de Giger y aunque las primeras entregas fueron más populares es indudable la lealtad de los fans a la franquicia.
Prometeo es la séptima entrega de esta serie de películas que se estrena 34 años después de la primera parte. Como las precuelas están de moda en Hollywood esta no es la excepción y Prometeo nos lleva al inicio de todo, aunque sus creadores insisten en que sólo precede a los eventos de la película original y que no está conectada directamente con ella aunque sí tiene rastros de ADN de la criatura que todos conocemos.
Ridley Scott y James Cameron pueden decir lo que quieran pero para los que llevamos décadas siguiendo las andanzas de los Aliens no tenemos motivo para dudar que sea una precuela. Prometeo nos recuerda por qué la ciencia ficción puede ser espeluznante. Los paisajes desolados y los organismos desconocidos son capaces de asustar a cualquiera que sueñe con ir al espacio.
En esta película también hay varias escenas obscuras para los que sientan nostalgia por la original pero me alegra decir que en su mayoría las tomas están bien iluminadas para que apreciemos la sangre y los organismos extraños en todo su esplendor y los complejos efectos especiales son impresionantes. La aventura comienza en el año 2089, con un descubrimiento arqueológico que origina una misión espacial para contactar a unos seres desconocidos.
Charlize Theron interpreta el papel de Vickers, encargada de monitorear la misión, su papel es tan frío y calculador que David, el androide interpretado por Michael Fassbender, parece más humano que ella. Noomi Rapace es a la pacífica arqueóloga que conforme avanza la película se convierte en toda una guerrera casi tan ruda como Ripley.
Las críticas no fueron  muy favorables con Prometeo, ha sido tachada de predecible, plana e incluso la acusan de dejar más cabos sueltos de los que resuelve. Las dudas se resolverán en la secuela que servirá de puente entre ésta y Alien, echando así por tierra el comentario de que Prometeo no es parte de la franquicia. La continuación ya está contemplada pero aún no hay aviso oficial.
Los fans de este género y de la franquicia Alien estarán satisfechos con esta película y esperarán ansiosamente la segunda parte que cierre el círculo de la saga. A juzgar por el final de Prometeo la secuela definitivamente será más intensa y siniestra. Este largometraje terminó su temporada en cartelera sin haber logrado cerrar ninguna semana en primer lugar, aun así tuvo gran éxito y fue bien recibida. Sin duda una película que los aficionados a la ciencia ficción no se pueden perder.
La imagen utilizada es el póster oficial de la película y es propiedad de la productora.

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