viernes, 20 de septiembre de 2013

Para lunáticos



La saga escrita por Stephenie Meyer, Crepúsculo, es tan amada como odiada y no es para menos. Admito que no soy el mercado meta en lo que a edad se refiere pero tengo el suficiente criterio para desconcertarme ante el impresionante éxito que tuvieron estos libros. Se dice que Meyer creó la fantasía adolescente perfecta, un chico guapo y misterioso que, aunque podría elegir a cualquier chica, se enamora de una adolescente torpe y sin personalidad.

Es obvio que la mayoría de las adolescentes se identifican con el personaje de Bella, no porque la mayoría sean como ella sino porque se sienten como ella. Es una edad difícil en la que el cuerpo cambia y no nos sentimos muy cómodos, comenzamos a experimentar con estilos y atravesamos crisis de identidad. En la escuela hay estereotipos muy marcados, desde los populares a los rechazados y todos están intentando encontrar su propia identidad.
Es por eso que el extremadamente serio, sombrío y, aceptémoslo, acosador Edward, es el sueño de la adolescente promedio. Para las jóvenes menores de 18 años es emocionante imaginar ser el centro de atención de un muchacho misterioso que las sobreprotege y que no necesita llevárselas a la cama para demostrarles lo mucho que las ama. Para las mayorcitas este personaje es una verdadera pesadilla. ¿Quién quisiera tener un novio psicópata que nos observa mientras dormimos? Cualquier mujer que se precie de ser inteligente se alejaría de un hombre que no revela nada de sí mismo y que pretende controlar nuestras idas y venidas.

Solía creer que mi desdén por Crespúsculo se debía a mi edad pero ahora me doy cuenta que no es así. Cuando yo era adolescente tenía mis fantasías y me atraían los chicos malos pero estoy segura que ni por un segundo hubiera sido fan de estos libros. La idea de los vampiros de Meyer no me interesa ni por un segundo, prefiero quedarme con los chupasangres de Anne Rice. Hombres sofisticados y seductores que no pierden el tiempo persiguiendo a jovencitas inmaduras.
Como adolescente tampoco hubiera encontrado atractivo a un vampiro de cientos de años, por más que tenga el cuerpo de un joven, no dejaría de verlo como a un anciano. Cuando se es adolescente cualquier hombre que se acerque a los 30 ya es considerado un vejestorio, por lo menos así era para mí. No tenía interés por los hombres mayores, no los encontraba emocionantes y seguros de sí mismo, me parecían serios y aburridos. Además es bastante enfermiza la idea de que un viejo vampiro seduzca a una adolescente. Bella era menor de edad cuando Edward se metía a su habitación por las noches. Es escalofriante, no romántico.

Seguramente a Stephenie Meyer no le interesan opiniones cómo las mías, estará demasiado ocupada contando sus millones de dólares. Su extraña fórmula funcionó y ahora tiene más dinero del que cualquier persona necesita. Por eso muchos autores se están enfocando ahora en sagas para adolescentes en un intento por emular el éxito de Meyer, desde Los Juegos del Hambre hasta Cazadores de Sombras, Hollywood está desesperado por exprimir hasta el último centavo de los padres de millones de adolescentes.
La saga Guardianes Ocultos de Rachel Hawthorne sigue la misma escuela de Meyer y también nos trae fantasías adolescentes pero esta vez con licántropos. La primera entrega, Luz de Luna, nos presenta a Kayla, una norteamericana promedio, un tanto inadaptada e insegura que trabaja durante el verano como guía en el parque natural. Como era de esperarse, conoce a Lucas, un chico guapo y misterioso que se porta sobreprotector con ella.

Hawthorne crea personajes con un poco más de personalidad que los de Meyer pero aun así están algo flojos. Kayla no es tan torpe ni tan insípida como Bella pero su indecisión es igual de molesta. Lucas tiene mejor sentido del humor que Edward y por lo menos es un adolescente, tan sólo le lleva un par de años a la heroína. Ese me parece un romance completamente aceptable aunque la responsabilidad que se le impone al sumamente serio Lucas no debe ser saludable para el típico adolescente.
La historia tiene una trama interesante aunque pudo haberse explotado mucho más. Los enemigos tardan más en llegar que en irse y nunca se siente verdadera tensión en la historia. Luz de Luna es una lectura fácil, sin complicaciones y que puede entretener al lector en una tarde lluviosa. A pesar de la sencillez de este libro es claro que Hawthorne tiene más conocimiento sobre hombres lobo que Meyer sobre vampiros y sólo por eso es mejor que la saga Crepúsculo.

Hawthorne también sigue los pasos de Meyer para los nombres de sus libros. Así como Meyer no se quebró mucho la cabeza y utilizó como referencias la transición entre día y noche, la luna y el sol, Hawthorne también hace elecciones obvias para los títulos de su saga: Luz de Luna, Luna Llena, Luna Oculta y Sombra de Luna. Al que no le quedó claro que los hombres lobos son influenciados por la luna puede volver a leer los títulos.
No me arrepiento de haber leído este libro pero no creo que salga corriendo a comprar las siguientes entregas, si llegan a caer en mis manos las leeré pero no es algo que me quite el sueño. Quizás si tuviera un par de décadas menos encontraría esta saga más interesante pero prefiero quedarme con mi fantasía de licántropos favorita: Joe Manganiello en True Blood, he ahí un hombre lobo que puede atacarme en el momento que quiera.
La imagen utilizada es propiedad de la Editorial.

Invocando a los fans del cine de terror


Las historias de miedo son el deleite de muchos y la pesadilla de muchos otros pero es innegable que no dejan indiferente a nadie. Hay personas que no creen en fenómenos sobrenaturales o fingen no creer en ellos pero, sea cual sea la postura de cada individuo aún hay sucesos en este mundo para los que la ciencia no tiene explicación.

Los escépticos dirán que el hecho de que haya fenómenos inexplicables no es indicativo de la existencia de un más allá sino que la ciencia aún no ha encontrado la manera de justificar estos sucesos pero algún día lo hará. Por mi parte, me parece más emocionante creer que los ruidos misteriosos no son consecuencia del viento y que las apariciones no son producto de la imaginación.
Aclaro que no por eso creo que todo lo que sucede a mi alrededor sin explicación inmediata se deba a una presencia fantasmal, simplemente tengo suficiente apertura de mente como para creer que hay un mundo del que prácticamente no sabemos nada. Así como pienso que sería egoísta creer que en un universo tan vasto seamos los únicos seres inteligentes también me parece absurdo no cuestionar qué sucede con  nuestras almas cuando fallecemos.

Las religiones tienen explicaciones al respecto o por lo menos intentan dar cierto consuelo a sus seguidores pero la realidad es que no hay métodos científicos que nos permitan demostrar si vamos al cielo, si nos volvemos fantasmas o si simplemente nuestra alma se desvanece mientras nuestros cuerpos se convierten en polvo. Podríamos hablar durante años sobre este tema desde el punto de vista teológico pero tampoco llegaríamos a nada.
La incertidumbre sobre el más allá nos da un sinfín de material que, dependiendo cómo se maneje, puede resultar sumamente entretenido. ¿Quién no ha contado historias de miedo durante un apagón en una tormenta? ¿Quién no ha visto una película de fantasmas que provoca pesadillas por las noches? En los campamentos es toda una tradición reunirse alrededor de la fogata e intercambiar relatos de horror que dificultan enormemente el ir al baño acompañado sólo por una linterna en medio de las sombras provocadas por las ramas de los árboles.

Estoy consciente que no a todos les gusta que los asusten pero yo encuentro divertido el que un tema me ponga los pelos de punta. Libros, películas e incluso videojuegos de miedo son parte fundamental en mi vida y gracias al internet tengo acceso a todo tipo de leyendas e historias escabrosas que aumentan su terrorífico valor al incluir la aclaración “basada en hechos reales”.
El Exorcista, Terror en Amityville, El exorcismo de Emily Rose, Posesión Satánica y muchas más han capitalizado con este aspecto aunque algunas sólo debieran decir “inspiradas en hechos reales” ya que, para hacerlas más comerciales, se modificaron tanto que tienen poco de la historia original. Por eso me emocioné por la película El Conjuro, basada en el caso real de la familia Perron investigado por el matrimonio Warren.

Ed y Lorraine Warren fue un respetado equipo de demonólogos e investigadores de lo paranormal que escribieron varios libros. Entre sus casos más famosos se encuentran el de Amityville y el de la familia Perron. Ed falleció en 2006 pero Lorraine, clarividente profesional y médium, continúa trabajando y aún podemos verla en acción en programas como Estado Paranormal y Contactos con el más allá.
El Conjuro no está basada en la trilogía Casa de obscuridad, Casa de luz, escrita por Andrea Perron sino en los archivos del matrimonio Warren. Esto no quiere decir que la historia no sea fiel a la real sino que se analiza el fenómeno desde otro punto de vista, uno aprobado por la misma familia Perron. Era imposible resumir en una película de dos horas la pesadilla que la familia Perron vivió durante diez años en esa casa así que se tomaron los aspectos más relevantes y se centraron en sólo una parte de lo sucedido.

Esta película generó mucha expectativa y se promocionó como “la película más terrorífica de los últimos tiempos”. Quizás se deba a toda una vida de películas de miedo o a que estaba preparada para ser aterrorizada pero me pareció que las críticas exageraron. Está muy bien hecha y el sentimiento de desesperación e impotencia está presenta durante todo el largometraje pero sólo hubo un par de escenas en las que brinqué en mi asiento.
Vera Farmiga es una excelente actriz que parece haber nacido para este tipo de papeles misteriosos. Patrick Wilson es el actor perfecto para encarnar a Ed Warren y transmitir la seguridad y ética que lo caracterizaba. El matrimonio Warren se dedicaba a ayudar sin importar cuan terrorífico y peligroso fuera el mal que debían enfrentar y Farmiga y Wilson hacen que esto sea creíble. La genial Lili Taylor fue la elección ideal para interpretar a Carolyn Perron ya que se requería a una gran actriz para mostrar el infierno que vivió esa pobre mujer.

El Conjuro es una película muy entretenida y a juzgar por los gritos de las personas en el cine, cumple con lo prometido. La siniestra historia debe haber ocasionado que más de uno durmiera con la luz prendida esa noche. El conjuro fue un éxito en taquilla y las críticas positivas abundaron ya que se logró crear una película de horror sin abusar de efectos especiales y se transmitió el mensaje de manera inteligente sin utilizar trucos baratos y recursos burdos típicos de películas B.
Las comparaciones con El Exorcista y Poltergeist eran inevitables pero nada que reste mérito a esta gran película. En Junio se anunció que ya se está planeando una secuela y aunque no se adelantó de qué trataría seguramente será tan interesante como espeluznante ya que tendremos de vuelta a Vera y a Patrick como el matrimonio Warren en uno de los muchos terroríficos casos que investigaron. Ya sea en Amityville o quizás en el sombrío episodio que casi traumatizó a Lorraine Warren, del cual hacen mención en El Conjuro, la segunda parte intentará asustarnos nuevamente y realmente espero que lo logre.

La imagen utilizada es el póster oficial de la película y es propiedad de la productora.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

No te lo pierdas


Las estadísticas sobre violencia doméstica son alarmantes y, tristemente, no parece que vayan a cambiar en un futuro cercano. Resulta indignante que una de cada tres mujeres, a nivel mundial, serán víctimas de violencia por parte de su pareja y que la causa número uno de muerte de mujeres en Europa sea la violencia doméstica. Hay cientos de decepcionantes cifras que dejan en evidencia la brutalidad con la que se sigue tratando a las mujeres.
Habiendo tantos peligros y males en el mundo lo ideal sería que las mujeres por lo menos pudieran contar con la protección de los hombres que dicen quererlas. Desgraciadamente los estudios demuestran que cerca del 40% de las mujeres asesinadas fueron víctimas de sus propias parejas. Todos, en algún punto de nuestras vidas, nos hemos molestado tanto con algunas personas que hemos sentido deseos de ahorcarlas pero sólo figurativamente, no literalmente.

No hay justificación alguna para la violencia, está claro que si alguien nos agrede debemos defendernos y, en el mejor de los casos, escapar y alejarnos del peligro pero nunca debemos dar el primer golpe, hacerlo significa que estamos renunciando al raciocinio o que simplemente no tenemos la capacidad de enfrentar una situación de manera inteligente. Las personas violentas vuelcan sus frustraciones en los demás y los culpan de su infelicidad.

La violencia doméstica no es nada nuevo, hombres acomplejados que pretenden sentirse superiores al golpear a sus parejas siempre han existido y desafortunadamente siempre existirán. Se han creado leyes para intentar detenerlos o por lo menos castigarlos ya que han cometido sus crímenes pero muchos se salen con la suya y a otros tantos ni les importa, pueden entrar y salir de la cárcel durante toda su vida y nunca aprender la lección.

Es deprimente ver en las noticias tantos casos sin resolver, hombres que asesinaron a sus esposas y que caminan libremente por las calles sin que se haga justicia y peor aún, que haya mujeres que se involucren con ellos sin razonar que abusadores así nunca cambian. Ni qué decir de los países en que la violencia contra las mujeres no sólo es justificada sino incluso alentada, hay días en los que siento que debería renunciar a leer los periódicos y ver los noticieros. Aunque mientras me siga indignando con las injusticias por lo menos sé que no he perdido mi humanidad.
Estamos tan acostumbrados a aceptar que el mundo funciona de tal o cual manera que en ocasiones parece que casi nada nos sorprende. Cuando sabemos de alguna mujer muerta o desaparecida inmediatamente sospechamos de su esposo y no sólo nosotros sino la policía también ya que las estadísticas no mienten. No digo que todos los esposos sean asesinos pero nuestro primer impulso tras la muerte de una mujer es culpar a su pareja.

Perdida, de Gillian Flynn, es una novela de suspenso que planta la semilla de la desconfianza en el lector desde la primera página. La primera mitad del libro está narrada en primera persona y así conocemos a Nick, un escritor desempleado, cuyo matrimonio con Amy parece estar en problemas. No le daríamos mucha importancia al respecto de no ser porque Amy desaparece misteriosamente en su aniversario de bodas y, como era de esperarse, el principal sospechoso es su esposo, Nick.
Justo cuando creíamos habernos formado cierta imagen de Nick nos encontramos con algunas revelaciones por parte de Amy en su diario. Cada capítulo es un juego de “él dijo, ella dijo” en el que familiares, amigos, conocidos de la familia e incluso los medios van perdiendo la fe en encontrar a Amy y se vuelven poco a poco en contra de Nick, el esposo que no parece muy preocupado por recuperar a su querida mujer.

Perdida estuvo en la lista de los más vendidos del New York Times durante ocho semanas así que sabía que la historia no podía ser tan obvia, ni tan sencilla. Flynn nos lleva de un lado a otro y juega con nuestras mentes hasta el punto en que no sabemos en qué o en quién creer. De por sí la historia ya es bastante obscura pero la autora súbitamente le da un giro espeluznante que demuestra por qué esta novela ha sido tan exitosa.
Reconozco que por momentos parece perderse un poco la tensión que se vino preparando desde un principio pero quizás se deba a las revelaciones que Flynn nos suelta con cuentagotas que van resolviendo el misterio. Perdida es uno de esos libros en los que tardarás más en comprarlo y llevarlo a casa que en leerlo, la trama fluye y es tanta la desesperación por saber el desenlace que será difícil interrumpir la lectura.

Ya se está preparando la adaptación al cine de esta novela y será dirigida por David Fincher. Será interesante ver si Fincher logra proyectar la intensidad que logró con La chica del dragón tatuado y la calidez de El curioso caso de Benjamin Button para mostrar ambos lados de la historia y sorprender al público con la complejidad de los personajes.
Supongo que será relativamente fácil hacer la adaptación ya que Perdida se siente por momentos como si hubiese sido creada para la pantalla grande. Puedo visualizar las actitudes de los protagonistas, la locación y el frenesí mediático que influye en el desarrollo de la trama pero lo que me cuesta trabajo aceptar es al actor que eligieron para el papel de Nick.

No soy fan de Ben Affleck, como director creo que puede llegar muy lejos pero como actor no tengo nada positivo que decir, así que mejor me limito a opinar que el libro es muy entretenido y que confío en que la ingeniosa trama sea suficiente para cautivar a los espectadores sin importar las decisiones de casting.
La imagen utilizada es propiedad de la Editorial.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Tan fuerte como el adamantium


Uno de los mayores aciertos de Hollywood en los últimos años ha sido apostarle a las películas de súper héroes. Los cómics, aunque ya tenían una sólida base de fans, han aumentado su popularidad y las habilidades e historias de los personajes que cobran vida en sus páginas ya no son sólo para conocedores.
Con franquicias multimillonarias como The Avengers y Spider-Man queda claro que hoy más que nunca los fans están ávidos de ver a sus personajes de cómics favoritos con producciones que les hacen justicia. Las películas de Superman protagonizadas por Christopher Reeve fueron todo un éxito pero no precisamente por sus efectos especiales. Fueron grandes producciones pero difícilmente proyectan la espectacularidad de las películas que vemos hoy en día.
Ahora los estudios cuentan con presupuestos estratosféricos y tienen a su disposición las técnicas de generación de imágenes por computadora más sofisticadas. Se pueden destruir ciudades enteras o mostrar invasiones extraterrestres a gran escala sin necesidad de sets elaborados o locaciones en lugares recónditos. Estas facilidades enriquecen la producción y permiten al director dar rienda suelta a su creatividad confiando en la calidad del producto final.
El problema con algunas producciones es que confían demasiado en los efectos especiales y en las CGIs, tanto que en ocasiones descuidan el guión e incluso el proceso de casting. Reconozco que mientras nos den explosiones, súper poderes y enemigos memorables sentiremos que desquitamos el costo del boleto de admisión pero, así como el público es cada vez más exigente con la calidad de las producciones, también exige mejores guiones y actuaciones.
Una franquicia salida de los cómics que cumple con todos los requisitos ha sido, sin duda, la de los X-Men. No sólo se ha mantenido fiel al cómic sino que ha cuidado mucho a los personajes y la manera en que los presenta al público. Los guiones, brillantemente escritos, permiten que cada mutante brille con luz propia, esto, aunado al gran trabajo de casting hace posible que cualquiera de los personajes bien pudiera tener su propia película sin problema alguno.
Queda claro que el personaje que más se ha explotado es el de Wolverine, interpretado magistralmente por Hugh Jackman, pero no por eso es él quien carga con todo el peso de la franquicia. En X-Men: primera generación, sólo vimos a Logan durante unos segundos y no por eso la película deja de ser grandiosa.
Ya sea que se trate del profesor Xavier y sus X-Men o sólo de Wolverine, esta franquicia bien podría dar cátedra a las demás sobre cómo hacer de cada entrega un éxito. La más reciente: Wolverine inmortal, es el mejor ejemplo de una franquicia muy bien cuidada. En esta película se muestra a un Logan abatido, inconforme con su vida y desdichado por la pérdida de Jean Grey. La actuación de Jackman hace creíble que un personaje tan poderoso pueda tener un lado tan frágil. Cabe mencionar que el impresionante físico de Hugh es suficiente para que cualquier mujer empiece a interesarse en el universo de Marvel.
En esta película se nos revela un poco más sobre el pasado de Logan y los sentimientos detrás de la fachada de hombre rudo. Nos muestran las circunstancias que llevan a Logan a perder su capacidad de regeneración, convirtiéndolo, por primera vez en su vida, en un mortal. Es aquí donde vemos la manera correcta de mostrar el lado vulnerable de un súper héroe, contrario a lo que intentaron hacer en Iron Man 3.
A diferencia de Tony Stark, Logan es un hombre que no deja de ser él mismo sin importar las circunstancias. Wolverine ha vivido durante tanto tiempo y ha visto tantas cosas que su capacidad de regeneración, sus garras y su esqueleto de adamantium no son lo que define su carácter. Sus valores, su sentido de responsabilidad e incluso sus sentimientos no cambian sólo porque esté decepcionado de la vida.
Es difícil no comparar a este Wolverine con el Iron Man de la tercera entrega porque ambos están sufriendo por la mujer que aman, ambos se encuentran súbitamente desprovistos de sus poderes, en el caso de Tony debe moverse sin su traje, y ambos deben luchar contra un poderoso enemigo al que no parece ser factible derrotar sin la ayuda de algún súper poder.
Conforme avanza la película sufrimos con la vulnerabilidad de Logan pero también confiamos en su fortaleza y sabemos que, de alguna manera, Wolverine logrará salvar el día. Una de las escenas de acción en que Logan se ve obligado a pelear en el techo de un tren bala a toda velocidad es una de las más emocionantes que he visto, es cruda, intensa e ingeniosa. La damisela en apuros que Wolverine debe proteger carece un poco de personalidad pero el carisma de Rila Fukushima, quien interpreta a la mutante Yukio, crea una fuerte y memorable presencia femenina. Es una lástima que no se haya explotado más el personaje de la malvada Viper, me gustaría haber visto a la guapa Svetlana Khodchenkova haciendo sufrir mucho más a Logan.
Wolverine inmortal demuestra porque Logan es el más interesante de todos los X-Men, no que necesitáramos una explicación pero se agradece que en esta entrega nos lleven de vuelta al principio, a lo más profundo de la naturaleza de este personaje. A pesar de que esta película sea una continuación directa de X-Men: la batalla final y tenga un par de detalles sobre Wolverine que quizás no todos conozcan o recuerden no importa. Este excelente largometraje no decepcionará ni a fans ni a neófitos.
La imagen utilizada es el póster oficial de la película y es propiedad de la productora.

Una lección que muchos deberían aprender


No sé si siempre ha sido así o sólo es de unos años para acá pero la superficialidad y la obsesión por el dinero parecen haberse incrementado enormemente. Es imposible salir a la calle o ver la televisión sin encontrarse con personas que sólo hablan de las trivialidades que el dinero puede comprar. Estas personas no pierden oportunidad de mencionar la ropa de diseñador que tienen, el coche de lujo que manejan o lo último en gadgets que adquirieron.

Quizás sea por la vida de lujos que llevan o el hecho de que nunca se hayan esforzado por lo que tienen pero sus actitudes y conversaciones sólo las muestran como las personas frívolas y vacías que son. Lo más triste de todo es que están tan ensimismadas que ni siquiera se dan cuenta de lo equivocadas que están. El tener más o menos dinero no tiene nada que ver con el valor de las personas.
Es absurdo pero el dinero parece causar más problemas de los que resuelve. Se dice que el dinero cambia a las personas pero no es así, simplemente saca su verdadera personalidad a flote. Por eso hay quienes les dan la espalda a sus amigos y familiares al volverse millonarios y hay quienes comparten su riqueza con sus seres queridos y donan a la beneficencia. La riqueza puede hacer o deshacer a una persona.

No estoy diciendo que debamos despreciar al dinero pero es ridículo que a algo que cualquier persona pueda conseguir se le dé un valor tan elevado. No se trata de si es una moneda o si son miles, hoy en día se cree que una persona vale simplemente por tener dinero, como si eso lo hiciera más bueno, más inteligente o más talentoso. Todos podemos conseguir dinero sin talento alguno, sin suerte, sin habilidad y sin tener que ser buena persona siquiera.
Se supone que recibimos la remuneración apropiada por nuestro trabajo pero muchas personas tienen dinero sin esfuerzo alguno, ya sea porque lo heredaron, se lo robaron o lo encontraron tirado en la calle, no importa quién seas, puedes tener dinero, no se necesita ser alguien especial. Así que no entiendo por qué tanto alboroto por la riqueza de las personas, el dinero no puede comprar el amor, la amistad, la felicidad, la inteligencia, el talento, ni siquiera la salud porque todavía hay enfermedades incurables.

Aun así, la gente se rehúsa a considerar el dinero sólo como lo que es: algo con lo que se puede comprar cosas y le dan un valor mayor al real. Incluso hay quienes fingen tener más dinero del que realmente tienen y se esfuerzan por mostrarse como si pertenecieran a clases sociales elevadas creyendo que esto los convierte en seres humanos superiores. Es difícil saber quién es peor, la persona que mira con desprecio a los que poseen menos o la persona que perpetúa un estereotipo ridículo aspirando a una vida materialista.
Todos conocemos a personas así y aunque no todos los adinerados se la pasan de fiesta en fiesta sin trabajar, la mayoría no serían capaces de aguantar el ritmo de una persona que trabaja ocho o más horas diarias y que debe ajustarse a un presupuesto. La película mexicana Nosotros los nobles, dirigida por Gary Alazraki, parte de esta premisa y nos muestra el crudo despertar de unos jóvenes acostumbrados a una vida de lujo y comodidad que de un día para otro se ven obligados a trabajar para sobrevivir.

La película nos muestra al empresario Germán Noble, interpretado por Gonzalo Vega, que se preocupa al ver que sus tres hijos no están haciendo nada con sus vidas y que sólo se dedican a despilfarrar el dinero. Como siempre han dependido de él no se preocupan por el futuro y no tienen metas ni aspiraciones. No tienen respeto por las personas trabajadoras y se rodean de lambiscones tan vacíos como ellos.
Germán, triste por la situación, hace creer a sus hijos que perdió su fortuna y se los lleva a vivir a la deteriorada casa de su padre abandonada desde hace años. Aunque la trama es bastante predecible, al igual que la manera en que cada hijo va a recibir su lección, es muy entretenido ver cómo lidian con la situación. Karla Souza interpreta a la perfección a la típica socialité que sólo se interesa en ir de compras y salir con sus amigas o con su novio.

Su hermano Pablo supuestamente trabaja con su padre pero lo único que hace es perder el tiempo con ideas absurdas que nunca se concretan y utiliza el dinero de la empresa para financiar sus parrandas. El menor de los hermanos no toma en serio los estudios y fue expulsado de la facultad. Todos son un desastre y las condiciones a las que los somete el padre no tardan en causar situaciones muy divertidas.
En esta película podemos vernos reflejados todos, ya sea por las labores domésticas que quizás de niños nos rehusábamos a hacer o la realidad con la que nos enfrentamos al salir al mundo laboral pero Nosotros los Nobles nos muestra de una manera cómica la verdad sobre la marcada distinción de clases, los privilegios de unos pocos y las carencias de muchos.

Con un tema como este sería fácil caer en algún extremo pero el drama se maneja de una manera tan sincera que es imposible no ver el lado amable de las adversidades que los protagonistas enfrentan. Los personajes no son tan exagerados como para ser una caricatura de la sociedad sino que al verlos podemos asegurar que hemos conocido a personas que se comportan igual a las que vemos en pantalla, son creíbles.
No deben perderse Nosotros los Nobles, la fórmula no es nueva y es muy sencilla pero está muy bien escrita y dirigida. Los actores se lucieron en esta divertida e ingeniosa película que demuestra que el valor de una persona se mide por ella misma, no por sus posesiones.

La imagen utilizada es el póster oficial de la película y es propiedad de la productora.

viernes, 16 de agosto de 2013

Diversión colosal


La invasión y posterior conquista de territorios ha formado parte de la historia del ser humano desde sus inicios. Estos deseos de conquista no se debieron a la simple envidia de lo que otros poseían ni a la necesidad de buscar tierras más productivas, todo se reduce al hambre de poder. Los altos dirigentes y estrategas militares seguramente tuvieron todo tipo de justificaciones para las sangrientas conquistas pero la realidad era muy simple: tomaron a la fuerza lo que no les pertenecía. En las invasiones más brutales los habitantes conquistados eran esclavizados o completamente exterminados.

Cuando de ocupación se trata, siempre estará presente el descontento y la dominación de una de las partes. Cuando los Germanos entraron lentamente en territorio Romano buscando tierras para el cultivo, los Romanos lo permitieron pero no lo hicieron porque fueran excelentes anfitriones. Los Romanos necesitaban soldados extras para asegurar sus fronteras y los Germanos no tuvieron otra opción que servir en la milicia. Por más que a esto se le llame “ocupación pacífica” no deja de ser un trato de conveniencia y no el nacimiento de una hermosa amistad.
Hoy en día las invasiones continúan pero la mayoría no se manejan de manera tan descarada. Muchas de estas conquistas se logran a través de empresas, globalización, tratados entre naciones, etc. Las fronteras se desvanecen poco a poco y el dominio territorial parece ser un juego en el que participan sólo unos cuántos y gana el que menos escrúpulos tenga. Antes se trataba de expandir el territorio ahora sólo se busca riqueza y poder.

Curiosamente, para regresar a las invasiones de antaño debemos mirar hacia el futuro que la ciencia ficción nos describe. Sobran historias acerca de invasiones extraterrestres, seres evolucionados que quieren conquistar nuestro planeta para vivir en él y explotar sus recursos. Estos seres no están interesados en el dinero ni en los lujos de las grandes ciudades, ni siquiera en los humanos, sólo quieren nuestro territorio, el planeta entero. Varias de estas películas han sido llevadas a la pantalla grande con excelentes resultados en taquilla, quizás porque en la mayoría de ellas mandamos de vuelta al espacio a estos seres con una patada en sus traseros alienígenas. Cabe mencionar que hay una que otra película deprimente en la que los humanos terminamos convertidos en poco menos que mascotas de estos extraterrestres.
No quiero ser fatalista pero, si una raza de seres capaces de viajar por el universo quisiera conquistarnos, lo haría sin problema alguno. No creo que tuviéramos oportunidad contra ellos, empezando por el hecho de que todos estos extraterrestres estarían de acuerdo entre ellos y no se desviarían de su plan. Dudo que los humanos pudiéramos dejar de lado el ego y trabajar en conjunto, casi puedo ver a las grandes potencias peleando entre sí para llevarse el crédito y a los traidores que no tardarían en intentar congraciarse con el enemigo a cambio de salvar su propio pellejo.

Pero la invasión de criaturas terroríficas no sólo podría llegar del espacio, en ocasiones viene de áreas remotas de nuestro propio planeta como Godzilla, King Kong y Mothra y aunque sus ataques no son tan sofisticados como los de los extraterrestres, su tamaño y fuerza descomunales son más que suficientes para que uno solo haga más daño que toda una flotilla de ovnis.
Guillermo del Toro fue más allá y nos presenta no una sino varias criaturas gigantes que emergen de un portal interdimensional desde las profundidades del océano Pacífico para atacar a la raza humana en la película Titanes del Pacífico. Para combatirlos, los humanos construyen una especie de robots gigantes y cada uno tiene en su interior una pareja de humanos que se unen a través de un puente neural para controlar los ataques.

La premisa de esta película es suficiente para garantizar emoción, entretenidas peleas y acción constante. Titanes del Pacífico no es la típica película de Guillermo del Toro pero no por eso pierde su magia, por el contrario, vemos otra faceta de este genial director y aunque hay puristas que la criticaron duramente a mí me encantó. En este largometraje se ve la clara influencia del manga y es notable el tributo a las películas japonesas de monstruos que, a pesar de los malos efectos especiales, lograban estremecernos.
Titanes del Pacífico es una de las películas de ciencia ficción más entretenidas que he visto en los últimos años. Algunos críticos no fueron muy amables con las actuaciones de sus protagonistas, Charlie Hunman y Rinko Kikuchi, pero se equivocaron ya que las verdaderas estrellas de esta película son los Jaegers, las máquinas gigantescas, y los Kaijus, los monstruos invasores. Las peleas entre ellos me recordaron lo mucho que me emocionaba de niña con las caricaturas. Del Toro logra despertar ese sentimiento nuevamente en los adultos.

Indiscutiblemente, uno de los mejores personajes es el talentoso Ron Perlman, que no podía faltar en esta película de del Toro. Titanes del Pacífico divertirá a chicos y a grandes, pocos encontrarán algo para criticar negativamente, básicamente es diversión pura y sin complicaciones. Debido a la aceptación del público ya se planea una secuela que promete mucha acción, jaegers mejorados y ataques más devastadores de kaijus. Guillermo del Toro incluso habló sobre la posibilidad de hacer un crossover entre Titanes del Pacífico y Godzilla, lo cual sería genial así que, crucemos los dedos.
La imagen utilizada es el póster oficial de la película y es propiedad de la productora.

Cabalgando en busca de la franquicia


Deben ser pocos los adultos en este continente que de niños no hayan jugado alguna vez a ser El Llanero Solitario. No se necesitaba más que un sombrero, una pistola de juguete, cualquier tela con dos agujeros para utilizar a manera de antifaz y una estrella de cartón fijada a la ropa con un seguro que se convertía en una insignia perfecta. Con un poco de ganas e ingenio era fácil convertirse en el enmascarado aunque lo mejor era adquirir el kit listo para utilizar que además incluía una bala de plata.
El Llanero solitario es un claro ejemplo de personajes trascendiendo épocas y fronteras. Este justiciero que hizo su primera aparición en un show de radio en 1933 hoy en día es todo un ícono de la cultura americana cuyo encanto no se desvanece con el paso del tiempo. Su popularidad se extendió a la televisión, a los cómics, a las caricaturas y a las películas.

Parecía que los niños no se cansaban de gritar ¡Jayo, Silver! y tararear la obertura de Guillermo Tell, compuesta por Rossini, que siempre precedía a las heroicas acciones de nuestro llanero favorito, no que conociéramos a muchos pero creíamos que él era el mejor. El Llanero solitario y su inseparable amigo Toro, Tonto en el idioma original, se encargaban de que nadie escapara a la justicia, siempre guiados por un estricto código moral.
Sus creadores siempre tuvieron mucho cuidado respecto a los personajes ya que eran modelos a seguir para los niños. El Llanero nunca era visto consumiendo alcohol, su gramática era perfecta, evitaba en lo mayor posible utilizar su pistola y si lo hacía nunca era para matar. Por eso sólo utilizaba balas de plata, para recordar en todo momento que la vida es preciada y, como sus balas, no debe ser desperdiciada.

En lo que a mí respecta, el personaje de Toro era el más interesante, su sabiduría evidenciada en cada comentario y la aparente calma con que tomaba todas las situaciones le daban un aura mística que contrastaba con la actitud intachable del llanero. Con el paso del tiempo se introdujo otro personaje: Dan Reid Jr., sobrino del llanero quien se unió al enmascarado en sus aventuras. Curiosamente, Reid Jr. tendría después un hijo llamado Britt Reid, mejor conocido como El Avispón verde. Así la costumbre de pelear por la justicia al margen de la ley quedaba en familia.
No es de sorprender que Walt Disney Pictures y Jerry Bruckheimer se dieran cuenta que el Llanero podía conquistar a una nueva generación y obtener ganancias cuantiosas y se pusieron a trabajar. Armie Hammer y Johnny Depp protagonizan El llanero solitario representando a los personajes que llevaban 32 años sin aparecer en salas de cine. Esta producción tuvo una buena cantidad de retrasos ya que siempre parecía quedar relegada detrás de proyectos más importantes.

El tan esperado estreno no tuvo el impacto esperado, su mediocridad en taquilla provocó la comparación inmediata con uno de los grandes fracasos de Disney, John Carter. Yo tuve el infortunio de ver dicha película y puedo asegurar que El Llanero solitario no fue tan mala como ese bodrio. Queda claro que no cumplió con lo prometido pero resulta entretenida y, aunque sea por nostalgia, los espectadores saldrán de las salas de cine con cierto grado de satisfacción.
Era bastante predecible que Depp se robaría el protagonismo, su genial interpretación de Toro justifica el ver esta película. Como ya es costumbre en él, nos presenta a un personaje tan raro como carismático con un toque de comedia y un sinfín de expresiones en el rostro que no dejarán indiferente al espectador. La aceptable interpretación de Hammer no parece ser su culpa, no podía hacer más con el guión que le dieron ni con las reacciones de su personaje.

Esta película ha sido juzgada duramente, la realidad es que tiene momentos y personajes para todos los gustos y edades y quizás ese sea el problema. Hay ciertos diálogos y actitudes que parecen salidos del manual de películas para niños pero de una escena a otra vemos violencia y comentarios que no son precisamente apropiados para el público infantil. Quizás por querer abarcar a tantas generaciones terminaron por confundir al público.
En E.U.A. ya se considera un fracaso en taquilla pero al parecer se están recuperando a nivel internacional, es comprensible ya que el público que no se encuentra tan involucrado emocionalmente con el personaje puede ver la película desde otra perspectiva. El Llanero solitario sería considerada una buena película con ese mismo guión, producción y actores si se tratara de otros personajes. Si el público norteamericano no hubiera tenido expectativas tan definidas podrían haberla visto de manera objetiva, tan sólo pasar un buen rato.

No debe ser fácil para Disney reconocer este fracaso en taquilla ya que El Llanero Solitario era su próxima apuesta como franquicia millonaria. Es comprensible que quieran emular el éxito de Piratas del Caribe pero no lo encontrarán en esta película. Aunque las ganancias a nivel internacional fueran estratosféricas tendrían que replantearse muchos aspectos de producción y el guionista tendría que hacer un verdadero milagro para redimirse ante el público. Por mi parte, pasé un rato suficientemente agradable como para ver la secuela si la hicieran. Denle una oportunidad, hagan un poco de justicia para el llanero.
La imagen utilizada es el póster oficial de la película y es propiedad de la productora.