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viernes, 27 de septiembre de 2013

¡Larga vida a la reina!


Sería imposible elegir un solo género musical para que fuera el soundtrack de mi vida. Crecí escuchando diversos tipos de música, no sólo de la generación de mis padres sino la que mis hermanos escuchaban. Siempre tuvimos la libertad de expresar nuestros diferentes gustos e incluso se nos alentaba a encontrar nuestra identidad a través de cualquier expresión artística que se nos ocurriera. Las diferentes personalidades de cada hermano eran obvias, y cada vez más marcadas, según nuestros gustos musicales.
Mientras mi hermano escuchaba música clásica y rock pop, mi hermana se inclinaba más hacia el pop y las baladas. Yo no tardé en descubrir el Hard Rock y Heavy Metal pero nunca dejé de lado los géneros que mis hermanos escuchaban. En ocasiones fui altamente criticada por mis gustos musicales que eran considerados, por personas de mente estrecha, basura. Lo que para algunos eran sólo sonidos sin sentido y estruendo que podía dejar sordo a cualquiera para mí era la expresión del sentir de alguien con quien yo me identificaba.

Fui afortunada al crecer en un ambiente musical ecléctico porque aprendí que la música no se clasifica en vieja o nueva sino en buena o mala. Así como hay composiciones de hace siglos que dejan bastante que desear también hay maravillosas piezas clásicas que jamás dejarán de conmover a nuevas generaciones. De igual manera, hay intérpretes contemporáneos de pop, rock, rap, soul, etc. que son verdaderas artistas que se convertirán en clásicos y otros tantos que, por no encontrar otra manera mejor de decirlo, apestan.
Antes se requería verdadero talento, dedicación e ingenio para llamar la atención del público, después posicionarse y finalmente consolidarse como artistas pero ahora cualquiera puede ser la sensación del momento gracias a Youtube. El mejor ejemplo es Justin Bieber, no soy fan de su música y fuera de su éxito “Baby” no podría mencionar otra de sus canciones. No quiero ser dura con él, quizás realmente tenga talento pero su música no creo que trascienda, es difícil imaginar que dentro de unos años sus canciones sigan vigentes, es más probable que terminen como jingles para cereales o algún otro producto inofensivo.

La culpa no es del pobre Bieber sino de sus manejadores, él es sólo un adolescente que no ha llevado una vida normal ya que todos a su alrededor lo adulan mientras intentan disimular el signo de dólares en sus ojos. Su comportamiento ha pasado de molesto a potencialmente peligroso en poco tiempo pero era de esperarse en un ambiente tan dañino. Millones de jovencitas lo adoran y se vuelven histéricas al verlo porque no conocen algo mejor pero en unos años, cuando maduren y hayan tenido oportunidad de vivir realmente espero tengan el suficiente sentido del humor para reírse de su absurdo comportamiento de juventud.
No las estoy juzgando, admito que yo también idolatraba a muchos artistas y gritaba histérica en sus conciertos pero jamás se me hubiera ocurrido amenazar con mutilarme o suicidarme si algo les pasaba, como es el caso con las “believers”. Yo ni siquiera había nacido cuando fallecieron Jim Morrison, Janis Joplin y Jimmy Hendrix pero comprendo el impacto que sus muertes tuvieron no sólo en sus fans sino en la cultura pop.

Era demasiado niña para comprender el gran vació que dejó Lennon cuando lo asesinaron pero a mi corta edad ya era fan de The Beatles. Me deprimí con el suicidio de Kurt Cobain pero no me sorprendió y cuando leí el encabezado que decía que Jani Lane, vocalista de Warrant, había sido encontrado muerto, demoré unos segundos antes de leer el resto de la nota. Sobra decir que nunca lo conocí y no me entristecí directamente por él sino por lo que representaba: el fin de mi adolescencia. Lane falleció hace un par de años, mi adolescencia quedó atrás hace mucho más que eso pero por más absurdo que parezca, su muerte lo hacía parecer oficial.
El rock ha sufrido cuantiosas y dolorosas pérdidas pero quizás una de las más importantes ha sido Freddie Mercury, vocalista de Queen. Este brillante compositor poseía una de las mejores voces de todos los tiempos. Con su gran personalidad y carisma era capaz de cautivar a cualquiera. Su talento no tenía límites, tuvo un entrenamiento musical clásico y su creatividad sólo aumentaba con el tiempo. Mercury no era producto de la mercadotecnia ni un “one-hit wonder”, Freddie fue el prototipo perfecto del artista que nació para compartir su talento con el mundo.

La música de Queen traspasa fronteras y generaciones, los integrantes de la banda siguen llenando estadios a pesar de que su vocalista fue arrebatado de los escenarios al fallecer de bronconeumonía complicada por el Sida que padecía. Sus canciones son favoritas entre chicos y grandes, son temas de películas e himnos personales. Desde “We are the champions” en los eventos deportivos hasta “Bohemian Rhapsody” cuando la ocasión amerita cantar a todo pulmón, la mayoría hemos entonado esos y muchos otros de sus temas a lo largo de nuestras vidas.
Se han hecho innumerables presentaciones de orquestas filarmónicas interpretando la música de Queen y esta propuesta sólo amplifica la majestuosidad que sus canciones poseen sin necesidad de acompañamientos. La Filarmónica de Acapulco en colaboración con el Quinteto Britania presentó Queen Manía con un ambicioso programa de 16 de algunas de las canciones más conocidas del grupo.

Siento decir que salí un poco decepcionada del evento, algunos de los arreglos fueron perfectos pero otros no lograron mostrar el poderío de las canciones. Me quedé con las ganas de escuchar ciertas canciones pero era imposible no decepcionar a alguien al contar con espacio para sólo 16 piezas. El vocalista del Quinteto Britania parece haber entrado frío o tardó en tomar confianza porque las primeras canciones fueron un desastre en lo que a voces se refiere. La grandiosidad de la interpretación de la filarmónica se perdía entre el estruendo del público que insistía en cantar con todas sus fuerzas como si estuviera en un concierto de rock.
Tras el intermedio el vocalista finalmente dio todo de sí y las canciones se escucharon mucho mejor. El guitarrista se lució en los solos, sobre todo cuando bajó del escenario y nos visitó a los que estábamos sentados en la parte superior del auditorio. Su magistral interpretación aumentó su valor al doble por tener el detalle de tocar su instrumento entre las personas que abarrotábamos el lugar.

Hubo un gran ambiente durante todo el concierto y las fallas de interpretación se compensaron con el talento y la actitud de los músicos. Quedó claro que el personal artístico disfrutó interpretar la música de Queen tanto como el público disfrutó escucharlos.
La imagen utilizada es propiedad de los organizadores del evento.

martes, 22 de enero de 2013

Un idioma universal


Con el avance de la tecnología y el desarrollo de nuevas técnicas de comunicación cualquiera podría pensar que hoy en día es más fácil transmitir nuestras ideas y llegar a más personas. En cuestiones de alcance y rapidez esto es cierto pero se nos olvida que no sólo por tener más medios de comunicación a nuestra disposición vamos a transmitir mejor nuestros pensamientos.
En esta nueva era de la comunicación ni siquiera es necesario salir de nuestras casas para hablar con alguien, incluso hay quiénes se comunican de una habitación a otra por medio de celulares o internet. En teoría es algo práctico ya que ahorra tiempo y esfuerzo pero también nos roba del acercamiento que debiéramos tener con otras personas. Hace impersonal la interacción y pone en desuso las habilidades sociales básicas que los padres solían enseñar a sus hijos hasta el siglo pasado.
Muchos niños nunca han marcado un teléfono de casa y, tras saludar cortésmente al adulto que contesta, preguntan si su amigo se encuentra disponible para contestar. La creciente cantidad de pequeños que poseen su propio celular ha convertido esta costumbre en algo impensable, los niños se marcan directamente a sus números personales sin tener que lidiar con intermediarios.
Hay personas que tienen romances, discusiones y rompimientos a través de las redes sociales sin siquiera llegar a conocerse físicamente. Antes los amigos se reunían después del trabajo para unos tragos y ponerse al corriente de lo sucedido en sus vidas, ahora se encuentran en Facebook y se buscan en tags en las fotos de sus conocidos. Esa manera de mantenerse en contacto está bien para amigos y familiares que se encuentran separados por distancias considerables pero muchos lo hacen incluso aunque vivan en la misma ciudad.
La belleza de la comunicación no sólo reside en la transmisión de ideas sino en el conocimiento de las personas y las situaciones al estar en presencia del transmisor. Es bien sabido que la mayoría de la comunicación no es verbal, cuando hablamos con alguien no se trata sólo de oír lo que dice sino de escuchar realmente lo que expresa, ver sus actitudes y sentir sus convicciones. Una mirada, una sonrisa, el jugueteo de sus manos, todo esto puede decirnos más de una persona que las palabras que salen de su boca.
La música es un idioma universal, una melodía puede transportarnos a una época y lugar específico, puede tocarnos en nuestras fibras más sensibles y hacernos comprender el sentimiento con el que fue creada. De igual manera, el baile cuenta historias completas sin necesidad de palabras. Los bailarines parecen dejarse poseer por la música para transmitir un mensaje con sus pasos. Un movimiento bien ejecutado puede conmovernos hasta las lágrimas o llenarnos de alegría.
Siudy Garrido, la bailarina venezolana, es una extraordinaria combinación de talento y pasión que logra conmover a los espectadores no sólo por su técnica sino por el sentimiento que transmite con sus movimientos. Siudy Entre Mundos es el maravilloso espectáculo que conquistó Broadway y basta con sólo unos segundos de la asombrosa interpretación de Garrido para comprender el éxito que ha tenido.
Esta historia de amor situada en un mundo futurista nos muestra a dos tribus muy diferentes con un fin en común. La fusión de baile flamenco y ritmos urbanos resulta en una emocionante explosión visual acompañada de peculiares percusiones y guitarra clásica que no dejará indiferente a ningún espectador.
Las electrizantes coreografías nos cuentan la historia de principio a fin transmitiendo a la perfección la intensidad y la pasión de los personajes con el movimiento de sus cuerpos. Siudy Entre mundos cautivará a toda una nueva generación de admiradores del baile flamenco y convencerá incluso hasta al más escéptico. Desde la cautivadora voz de Joaquín Gómez hasta las impecables ejecuciones de baile, queda claro que las 50 presentaciones vendidas en su totalidad en Broadway fueron bien merecidas.
El rítmico zapateo sobre la tarima, la intensidad de los movimientos y el sentimiento de Garrido no sólo nos dejan queriendo más sino que hacen que resulte imposible no aplaudir de pie al final del espectáculo.
La imagen utilizada es propiedad de la productora.

martes, 30 de octubre de 2012

Comedia ofensivamente hilarante


Los beneficios de la risa están comprobados, decir que la risa es la mejor medicina no es sólo un dicho. Soltar una buena carcajada no sólo nos trae inmensa felicidad sino que al hacerlo entra más aire en nuestros pulmones, por lo tanto nos oxigenamos más. Al reír segregamos más endorfinas y adrenalina, obteniendo un poderoso remedio naturista para el dolor, la depresión y la angustia. La nariz y el oído se despejan con la vibración de la cabeza y los ojos se limpian por las lágrimas que derramamos al reírnos con ganas.
Por si esto no fuera suficiente también activamos cientos de músculos con cada carcajada, incluyendo unos cuantos del estómago. Claro que no vamos a tener el vientre plano y marcado sólo por reírnos todo el día pero este es un ejercicio que no necesita membresía en gimnasio ni sudar copiosamente. La risa es maravillosa, después de una buena carcajada nuestros problemas no desaparecen pero de alguna manera ya no parecen tan angustiantes.
De niños reíamos todo el día, todo parecía causarnos hilaridad y no necesitábamos mucho para pasar un buen rato e incluso terminar con un dolor de estómago de lo mucho que nos reíamos. Al convertirnos en adolescentes nuestro sentido del humor cambió pero seguíamos encontrando la comicidad en las situaciones. Ahora, de adultos, seguimos ansiando reírnos cómo niños pero ya no es tan fácil.
Las responsabilidades y los problemas pueden abrumarnos y pareciera que incluso se llega a perder la capacidad de asombro. Afortunadamente no es así, nuestra risa sigue dentro de nosotros, sólo debemos saber cómo sacarla. Esto no aplica para todos, estoy consciente de que hay personas que sólo son felices sintiéndose miserables.
De niños reímos con payasos y de adultos lo hacemos con comediantes que se paran frente a un micrófono y se enfrentan a un público algunas veces hostil que lo desafía a ser chistoso. Los comediantes tienen estilo propio y deben adaptarse a los nuevos tiempos para seguir vigentes pero hay un comediante mexicano que nunca ha cambiado la fórmula y hoy, a sus 68 años, sigue cautivando al público y hace reír a las nuevas generaciones, su nombre es Leopoldo García Benítez Peláez, mejor conocido como Polo Polo.
En México es prácticamente imposible no saber quién es él, la irreverencia de Polo Polo y sus chistes misóginos entraron a nuestras casas a través de grabaciones en discos Lp y cassettes que lo consolidaron como comediante. Yo era muy pequeña para entender algunos de sus chistes pero aún a mi corta edad, me quedaba claro que en las mujeres encontraba material de sobra para sus chistes.
Suegras, esposas, novias, ninguna fémina se salvaba de ser la burla en sus chistes. Con el tiempo me di cuenta que su popularidad se debía precisamente a eso y no le di mucha importancia, gente obtusa siempre ha habido y habrá. El fin de semana pasado me invitaron a ver el show en vivo de Polo Polo y por un momento dudé. No me atraía la idea de sentarme un par de horas a escuchar a ese comediante denigrar a las mujeres pero finalmente decidí no tomar tan en serio las cosas y asistir.
El show fue exactamente lo que esperaba, chiste tras chiste sobre mujeres, palabras altisonantes y vulgaridad y debo admitir que no la pasé tan mal, de hecho, me reí con ganas. No estoy de acuerdo con las implicaciones de sus chistes pero creo que él tampoco, no creo siquiera que él realmente se exprese así de las mujeres o que las trate como dice hacerlo en sus chistes. Me queda claro que ese es su estilo de comedia, el misógino no es la persona sino el personaje que le ha dado éxito internacional.
Seguramente Polo Polo no es ningún santo pero tampoco es el mal personificado, es un hombre que ha manejado inteligentemente su carrera y se ha mantenido fiel a su estilo. Desde las viejas hasta las nuevas generaciones, el público sabe exactamente qué esperar de él y de sus shows. Hombres y mujeres acuden por igual a verlo y, sorprendentemente, se ríen igual sin sentirse ofendidos.
La comedia es un verdadero arte, por lo tanto no debe ser tomada en serio, sólo así podremos apreciarla por lo que es, un medio para reírnos de la vida, de nosotros mismos y olvidarnos de nuestros problemas. Sigo pensando que la comedia de Polo Polo es denigrante pero sólo para aquellos que la tomen en serio.
La imagen utilizada es propiedad de la promotora que maneja al artista.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Plantando la semilla de la conciencia


Desde que el hombre hizo su aparición en este planeta, se ha dedicado a transformar su entorno para sobrevivir, progresar y mejorar su calidad de vida. Desafortunadamente en el proceso ha lastimado a su hogar, se ha servido de él y ha abusado hasta el cansancio dejando tras de sí un rastro de devastación y especies extintas.
Las culturas antiguas rendían culto a la madre naturaleza y respetaban a todos los seres vivos. Esta sabiduría antigua los instaba a convivir en paz y armonía con las plantas que les proporcionaban remedios contra enfermedades y los animales que les servían de alimento. En algún desafortunado momento estas costumbres se perdieron y el hombre decidió que tenía derecho a tomar lo que quisiera sin preocuparse por la destrucción que esto pudiera causar.
Siglos después, el abuso es más que evidente, los recursos naturales se agotan a velocidades impresionantes, millones de especies animales se han extinguido y el número va en aumento, el calentamiento global es una constante amenaza e incluso la calidad del aire que respiramos es altamente cuestionable. Lo peor de todo es que los humanos no parecemos tener suficiente conciencia de lo que esto significa.
Las grandes corporaciones siguen explotando los recursos hasta la última gota, los gobiernos otorgan concesiones de construcción en áreas que debieran ser protegidas, el consumismo va en aumento y con esto el desecho de materiales no biodegradables y la lista continúa. Pero no todos los habitantes de este planeta van por la vida sin preocupación por el medio ambiente, indiferentes a la realidad del mundo que dejarán a sus hijos. El activismo ambiental ha cobrado fuerza en los últimos años en una constante lucha por crear conciencia.
Es inocente pensar que al reciclar botellas plásticas o crear composta en nuestro jardín a partir de los desechos orgánicos se pueda revertir todo el daño que le hemos hecho a la tierra pero tampoco podemos ser tan cínicos como para decir que cualquier esfuerzo es inútil, que es demasiado tarde. Por eso es importante la educación, la concientización y la participación para dejar de destruir nuestro hogar.
Hay muchas maneras de poner nuestro granito de arena y una manera efectiva y entretenida de concientizar es a través del arte como es el caso del musical ¡Qué Plantón!, creado en 1989 por Memo Méndez que habla de la ecología y el papel fundamental de las plantas para salvar al planeta.
La obra comienza cuando El Profeta otorga a las plantas la capacidad de hablar y moverse para embarcarse en una misión en la cual deben viajar por todo el mundo y resolver el acertijo que le otorgará al mundo vegetal el poder de gobernar ya que el hombre lo único que ha hecho con él es destruir al planeta. Así conocemos a diferentes plantas de diversos entornos que se suman a la tarea de encontrar la respuesta.
La puesta en escena en esta ocasión fue por parte de la Compañía de Teatro Fragmentos, dirigida por Patty Monroy y Héctor Mújica, actor y director que fue parte del montaje original en la ciudad de México. Las brillantes actuaciones y las contagiosas melodías cautivaron al público que disfrutó del espectáculo visual gracias a una original escenografía y un simpático vestuario.
El mensaje ecológico no sólo se transmite por las enseñanzas del libreto sino que la Compañía de Teatro concientiza a través del ejemplo elaborando toda la escenografía con material reciclado, desde botellas de plástico hasta periódicos y latas armados artísticamente para crear belleza a partir de desechos.
Este musical es tan vigente ahora como lo fue en los ochentas y por eso muchas compañías de teatro la han montado a través de los años y no deja de atraer público. Una divertida manera de reflexionar acerca de nuestras acciones y pensar en el futuro antes de que sea demasiado tarde. No se pierdan esta hermosa e inteligente puesta en escena que Fragmentos estará presentando en esta temporada.
La imagen utilizada es el póster original de la puesta en escena por la Compañía de Teatro Fragmentos. Diseño: Mary Zetina / Publiconcepto

martes, 7 de agosto de 2012

30 Años de puro metal


Tuve una infancia feliz y bastante común, me gustaban las muñecas, los moños, los corazones y los columpios. No fui problemática y aunque hice los clásicos berrinches de cualquier niña saludable, no era muy diferente al resto de las niñas de mi edad. Cuando entré a la adolescencia surgió la típica rebeldía que nos hace cuestionarnos todo lo que hay a nuestro alrededor, sobre todo a las figuras de autoridad. No era una busca pleitos pero reconozco que tuve un pequeño problema de disciplina que ocasionó que, en más de una ocasión, se requiriera la presencia de mi madre en la oficina de la directora.
Ahora me doy cuenta que yo era una rebelde sin causa porque en realidad no tenía nada por qué protestar, nada que hiciera mi vida un suplicio, al menos no más que la de cualquier adolescente que se enoja creyendo que sus padres no lo entienden. Fue en esa época que descubrí un género de música maravilloso, el ritmo furioso, los acordes agresivos y las caras de pocos amigos de los intérpretes me cautivaron de inmediato. Lo primero que pensé fue “ellos están tan enojados como yo, ellos sí me comprenden” y me sentí identificada de inmediato.
Contrario a la creencia popular, el rock pesado o metal no incita a la violencia ni es propio de vándalos y adictos. La mayoría de su audiencia se componía en sus inicios de jóvenes que, después de tanto tiempo de sentir que no encajaban en ningún lugar, encontraban un género que parecía hablarles directamente y hacerles ver que no importaba lo que los demás pensaran de ellos. Eso fue justo lo que me pasó a mí, no sólo los acordes me hacían vibrar sino que las letras me inspiraban a canalizar mi rebeldía de otras maneras, a dirigirla de manera positiva para encontrar mi lugar en este mundo.
Los pioneros del metal abrieron el camino para otros géneros como el hard rock. Desde Ozzy Osbourne y AC/DC hasta Mötley Crüe y Van Halen, todos me ayudaron a sobrevivir esa etapa en la que tantos adolescentes se pierden. Me encantaba usar playeras con las imágenes de mis grupos favoritos y escuchar su música a todo volumen en mi walkman, gracias a ellos me concentré en los estudios y en mantenerme lejos de los problemas, por más extraño que parezca.
Uno de los mejores grupos de este género es, indiscutiblemente, Metallica. Tuve la fortuna de verlos en vivo en 1993 y mis amigos llevan 19 años escuchándome decir que fue el mejor concierto de toda mi vida. Pues bien, no volverán a escucharlo de mí porque, oficialmente, el mejor concierto ahora fue el de Metallica 2012 en el Palacio de los Deportes en México, D.F.
La mega producción con la que conmemoran 30 años de trayectoria provocó la euforia de todos los asistentes. El piso del escenario está cubierto en su totalidad por pantallas que exhiben imágenes alucinantes que acompañan a la perfección a la extraordinaria voz de James Hetfield. Incluso muestran acercamientos de la mano de Kirk Hammett tocando la guitarra, de Robert Trujillo tocando el bajo a una velocidad impresionante y de Lars Ulrich golpeando furiosamente la batería.
El escenario se prende una y otra vez con grandes llamaradas que salen del suelo creando el fondo perfecto para los ataúdes que bajan del techo inclinándose para revelar que también son pantallas. Diversos elementos del set representan los álbumes de Metallica, como las cruces que salen del piso dando la sensación de que el grupo toca en un cementerio o la estatua de la justicia que arman sobre el escenario con ayuda de una grúa durante una canción.
Todos enloquecimos cuando, durante la interpretación de Ride the Lightning, una silla eléctrica de grandes dimensiones descendió del techo acompañada de unas bobinas que la electrificaron. Ver a James tocando su guitarra mientras la electricidad brillaba a sus espaldas fue emocionante. Tocaron gran parte de sus éxitos durante las dos horas y media que duró el concierto aunque faltaron muchas otras que los fans ansiábamos escuchar.
El público entonó cada canción demostrando que se sabía a la perfección todas las letras, algo impresionante en un país cuyo idioma no es el inglés. Todos levantamos el puño al ritmo de Master of Puppets y nos mecimos al compás de Nothing Else Matters. Hacia el final, cuando creímos que lo habíamos visto todo, bajó un sanitario enorme para conmemorar el título original del álbum Kill ‘em all que fue censurado. La mano gigante que salió de él sosteniendo una espada lo dice todo: Metal up your ass.
Nunca había visto a Metallica con una producción de tanto presupuesto aunque sé que lo hubiera disfrutado de igual manera si sólo hubieran estado los cuatro integrantes parados al centro iluminados por un foco interpretando las canciones que han marcado mi vida. Hubo muchas personas que me dijeron que mi gusto por esa música era sólo una etapa, un capricho y que eventualmente la dejaría atrás cuando madurara.
Treinta años después los sigo escuchando, voy a sus conciertos y me pongo playeras con su logotipo aunque ya no estén tan de moda como en otros tiempos. Me gusta escuchar otros tipos de música pero siempre tendrán un lugar muy especial en mi corazón los grupos con los que crecí. Y es por eso que aguardaré pacientemente a que el metal regrese más fuerte y más pesado que nunca.

La imagen utilizada es el póster oficial de Metallica en México 2012, Palacio de los Deportes.

lunes, 30 de abril de 2012

No se la pueden perder



Desde fantasmas, vampiros, zombis y monstruos hasta asesinos en serie y psicópatas, todos hemos disfrutado y hasta sufrido con las películas de miedo. De niña me aterraban y me ocasionaban terribles pesadillas pero por alguna razón, incomprensible para mí a esa edad, insistía en verlas. Con el tiempo, ya entrando en la adolescencia les fui tomando el gusto y finalmente me declaré oficialmente fan de este género.
El temor que provocaban las terroríficas escenas en la pantalla pronto fue sobrepasado por mi propia, y traicionera, imaginación cuando tenía entre mis temblorosas manos un libro de Stephen King. A pesar del miedo leía hasta el final. Algunos buscan la adrenalina al lanzarse en paracaídas o escalando montañas, otros tienen romances prohibidos o corren riesgos innecesarios pero a mí me basta con una buena dosis de tensión y sustos provocados por una película, libro o, en este caso, una excelente obra de teatro como la que tuve oportunidad de ver la semana pasada: La Dama de Negro.
Esta obra está basada en la novela escrita por Susan Hill en 1983. Se presenta en Londres desde 1989 y recientemente cumplió 18 años ininterrumpidos en México. La historia se centra en Arthur Kipps, un abogado cuyo trabajo lo lleva a un pequeño pueblo donde debe encargarse de los asuntos de Alice Drablow, una clienta que acaba de fallecer.
La acertada puesta de teatro dentro del teatro nos lleva a descubrir la historia de la mano de dos talentosos actores: Odiseo Bichir y Benjamín Rivero. Un traumatizado Kipps pide la ayuda de un director de teatro para que le ayude a contar los escalofriantes hechos que han marcado su vida. Es así como Bichir y Rivero nos transportan al deprimente y lúgubre pueblo donde se encuentra la mansión donde Kipps vivirá momentos terroríficos al encontrarse con la espectral figura de una mujer.
La perfecta sincronización de sonido, iluminación e incluso humo hace al espectador temblar de miedo en su asiento esperando ver a la Dama de Negro aparecer en cualquier momento y lugar ya que los actores no se limitan a representar su papel sólo arriba del escenario. Las reacciones del público que van desde pequeños sobresaltos hasta la histeria colectiva son parte y al mismo tiempo muestra del éxito de esta puesta en escena.
Así que si tienen ganas de asustarse un rato no dejen de asistir a esta obra cuando esté en su ciudad. Mientras tanto pueden irse ambientando con la película The Woman in Black con Daniel Radcliffe, actor que conocimos como Harry Potter. Difiere un poco de la obra pero es igual de espeluznante y aunque en los momentos más angustiosos me sentí tentada a gritar “¡Expecto patronum, Harry!” debí recordarme a mí misma que era sólo una película, no era real ¿o sí?

La imagen utilizada es tomada del póster oficial de la obra de teatro y es propiedad de la productora.